Rita: La maestra que llevó a viajar a sus alumnos por el mundo

Ser maestra en el laboratorio del CBTIS número 46 llevó a la maestra Rita de la Soledad Páez Montealvo a viajar por diversas partes del mundo junto a sus alumnos, de varias generaciones.
La maestra Rita cumplió 32 años de servicio el pasado 1 de septiembre de 2024. Ella es egresada de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, campus Huasteca, en 1993. Por sugerencia de un amigo, presentó su currículum en el CBTIS, donde estaban solicitando un químico farmacobiólogo, ya que se iba a abrir la especialidad de laboratorista químico en la escuela. Llevó sus documentos para poder ingresar a trabajar en las materias de especialidad de la primera generación, pero no solo ella, fueron varias personas, entre las cuales, la eligieron.
«Lo que me ayudó fue mi perfil, porque estaba practicando en el Hospital General junto con dos amigas y todas trajimos los papeles, pero la diferencia fue que yo hice servicio de prácticas profesionales en la UASLP. Eso me sirvió porque una de las materias que llevaba era toxicología, y fui elegida por un grupo colegiado que analizaba los expedientes.»

La maestra Rita relata que también trabajó en la empresa Nestlé en el área industrial de control de calidad. «Trabajé durante aquel problema de huelga, pero antes de eso estuve muy a gusto en la empresa y el área industrial siempre me gustó. Después de ahí, me fui al hospital y, en el mismo año, entré al CBTIS.»
Hasta el momento, son 31 generaciones egresadas. «Me siento orgullosa de mi trabajo y siempre lo comparto. Dios me puso en el lugar adecuado para mí, porque estar en el plantel ha sido una de las mejores experiencias de vida.»
Llegar a una carrera enfocada en el área industrial y combinarla con la educación es lo mejor. «Soy afortunada.»

Las nuevas generaciones
¿Cuál es la diferencia entre las antiguas y las nuevas generaciones?
Sí, hay mucha diferencia. «Hoy tenemos alumnos más extrovertidos, con más dudas. Obviamente, el acceso a la información, al internet, todas las herramientas y la tecnología favorecen cuando uno sabe encausar a los jóvenes a un mejor desempeño académico. El uso de las herramientas tecnológicas es muy bueno. Hay alumnos dinámicos, inquietos, creativos, y se valen de esas herramientas.»
«Las generaciones de hace 25 años se conducían de manera diferente, pero cada una tiene su característica, cambia.»
Dijo que tiene la fortuna de estar en la especialidad desde la primera generación hasta la última, y que el 90 por ciento de los jóvenes que llegan al área de laboratorista químico ya saben lo que quieren, sus proyectos de vida y hasta su formación profesional que seguirán después del bachillerato con especialidad. Están en un área competitiva y saben lo que quieren.
Durante sus últimos años al servicio del CBTIS, trabajó con dos maestras que fueron además sus alumnas hace muchos años. «Esta es una de las experiencias más bonitas, estamos en la misma dinámica, son entregadas, dispuestas, disciplinadas, además de respetuosas y siempre dispuestas a apoyar.»
Formación académica

¿Qué es lo que se lleva del CBTIS ahora que se jubila?
«Del CBTIS me llevo una gran experiencia. Además, de esta escuela han salido muchos profesionistas y seguimos en contacto. La labor de un maestro es buena porque nos toca trabajar con adolescentes de entre 15 a 18 años. Ese vínculo de apoyo y respeto es fundamental. Tenemos que enseñarles a los jóvenes que los maestros somos autoridad. Ellos están de paso y nosotros nos quedamos enseñando, pero en los años en que cursan su escuela, queremos que ellos, el día de mañana, sean excelentes profesionales. No solo es tener una carrera profesional, sino también ser emprendedores y obtener otros ingresos. En mis viajes, me he encontrado exalumnos en otros estados, cuando voy a México, a San Luis, Monterrey, etc. Los he encontrado. He tenido además egresados que son ahora padres de familia.»
Los viajes
Por muchos años, hemos viajado por varios países. Desde mi llegada al CBTIS en 1993, hubo una reunión de coordinadores de carreras del CBTIS. En ese año, el biólogo José Antonio Castillo Morales era el director. Participaron los coordinadores a las carreras en una reunión, y la maestra Susana Terán, jubilada de la carrera, me invitó. Allí dieron a conocer una convocatoria del gobierno federal de aquel entonces, presidido por Carlos Salinas de Gortari. Esta convocatoria era la Olimpiada del Conocimiento de Tecnología Aplicada, la primera vez que Jóvenes en Solidaridad convocaba. El director nos animó a participar.
La convocatoria era abierta para escuelas públicas y privadas de nivel medio superior. Me pidieron presentar un proyecto y participar. En ese entonces, con el acceso a internet, investigamos todo en bibliotecas, y mi principal apoyo fueron maestros del tecnológico.
Estudiamos la industrialización del maracuyá y fue el primer proyecto, hace 31 años. Participaron tres alumnos de la primera generación. Trabajamos a marchas forzadas porque en octubre era el evento estatal y en noviembre el nacional. «Ambas etapas las pasamos. Recuerdo que trabajábamos hasta las 10 de la noche, incluso en el proyecto los viernes, sábados y domingos, porque además del aprovechamiento del fruto, nos enfocamos en la investigación, aprovechamiento y producción. Con la semilla hicimos un aceite, con la cáscara alimento para ganado y hasta jugo de maracuyá. Fuimos a San Luis Potosí y ganamos el primer lugar. Después nos fuimos al evento nacional, que se llamaba Exposición de Prototipos, y convocaban a todos los ganadores del país de la DGETI. Desde entonces, cada año nos invitan al Concurso Nacional de Prototipos y Proyectos de Emprendedores y seguimos participando.»
Ahora, los alumnos desde primer semestre ya están interesados en ese concurso. Ha sido año con año la participación continua y no es solo ese evento de Prototipos, también están los de Expo Ciencias, los del Copocyt en la Feria Mexicana de las Ciencias e Ingeniería, en las etapas estatales y nacionales.
«Cuando ganas, México te acredita para participar en eventos internacionales. Hemos viajado desde 2009. Por ejemplo, Luis Manuel García, quien fue alumno, hoy es médico internista. Con él fuimos a Túnez, África.»

En esos años, fue un concurso mundial de Expo Ciencias, y presentó un proyecto de investigación sobre la chaya. Esto fue en continuidad a un proyecto de 10 años atrás de otra exalumna. Ese año, Luis Manuel hizo producción de la chaya para enriquecer alimentos de la canasta básica, pues la planta es muy nutritiva e incluso se le considera curativa para la diabetes y otros padecimientos.
En Túnez, África, dieron 13 premios y acreditación a otros eventos. De ahí, el pase fue para ir a Santiago de Chile. Esa fue una buena experiencia porque había países como Dubái, Estados Unidos, España, México, Chile, Brasil, Argentina, Perú, entre otros. Esa fue la primera experiencia y, por el puntaje obtenido, les cambiaron la acreditación a Cevayan, para un foro mundial de alimentación. Pero al final, nos cambiaron esa participación por Túnez en una delegación mexicana.
Con otros estudiantes que presentaron diferentes proyectos, fueron a Argentina, Brasil, Santiago de Chile, Colombia, y en Ecuador tocó en pandemia, pero la participación fue online. En ese evento participó su hija, María José.
Este año, el CBTIS tiene otra invitación a Brasil, y otro evento es para presentar productos derivados de palmito, hoja de chaya, entre otros. «El palmito es uno de los alimentos que más interés genera, al igual que la chaya, y de los cuales obtienen muchos productos.»
Señaló que en el CBTIS no solo se maneja la parte metodológica. Independientemente de que participen, ganen o no, los alumnos llevan la base.
A finales de enero, tuvieron un evento local, y a finales de febrero sigue el estatal para selección al nacional. Son 11 los emprendedores de laboratorista y también habrá para prototipos de software, prototipo tecnológico y didáctico. Allí también participan las especialidades de programación y electricidad.
Mercado de venta
De estas empresas, hay exalumnos que continúan en el mercado. Uno vende antitranspirantes, otro joven vende Salsa Brava en las cadenas Walmart y en breve dará una plática a los estudiantes del CBTIS. Hay otra exalumna que vende tapiocas en la Ciudad de México. Son profesionistas, pero continuaron su proyecto como emprendedores y ahora tienen otra fuente de ingresos, siempre trabajando con las Normas Oficiales Mexicanas, la producción, el etiquetado y el control de calidad porque es una forma de impulsar la economía.
«Yo soy la presidenta de investigación en la escuela, y ya empezaron a participar alumnos de otras especialidades. Eso me da gusto y ojalá que el CBTIS siga poniendo en alto a Ciudad Valles en todo el mundo. Tenemos mucho talento.»
La maestra Rita está próxima a jubilarse este 13 de febrero. La experiencia que se lleva son emociones y sentimientos encontrados. «Me voy amando lo que hago, me voy porque quiero cerrar este ciclo y quiero iniciar nuevos proyectos de vida, totalmente diferentes a la dinámica del plantel. Me llevo experiencia, aprendizaje, llegar a la escuela es llenarme de energía y de cosas positivas de los jóvenes. Eso no tiene precio porque todos los días se viven experiencias diferentes.»
Dijo que para ella, como profesional, madre de familia y esposa, fue difícil combinar todas las actividades, pero el respaldo de su esposo y sus hijos ha sido lo primordial durante estos años laborales. Sin embargo, trabajar la llevó a tener una estabilidad, y la parte de convivir con los jóvenes y poder hacer algo con y por ellos es lo mejor que se lleva.
Además, en marzo de 2025, hay una convocatoria en Brasil y otra en Barcelona, y «no los voy a dejar solos.»
